Gracias papá

Minientrada

En el día de San José, que cuidó de Nuestro Señor Jesucristo lo mejor que supo, mientras estuvo junto a Él, quiero decirte:

  • Gracias porque después de cuatro hijos y uno que no llegó a nacer, elegiste tenerme.
  • Gracias por enseñarme que la familia es lo primero.
  • Gracias por mi nombre, que tanto ha marcado mi vida.
  • Gracias porque elegiste trabajar muchas horas para que no nos faltara nada a pesar que eso te impidiera disfrutar más tiempo de nosotros.
  • Gracias por elegir a la mejor madre y encargarte de todo para que ella pudiera dedicarse por entero a educarnos.
  • Gracias por transmitirme tu fe, lo más preciado que tenías.
  • Gracias por mostrarme, con el ejemplo, lo importante que es llevar a Dios a los demás y a los demás a Dios.
  • Gracias por hacerme una persona independiente, excepto de Dios.
  • Gracias por tu apoyo en cada una de mis decisiones, aunque pudiera equivocarme.
  • Gracias por estar pendiente de que no me faltara nada.
  • Gracias por responder con paciencia a mis miles de preguntas.
  • Gracias por enseñarme a querer la música, que si te apetece cantar y no te acuerdas de la letra, siempre te la puedes inventar.
  • Gracias por estar orgulloso de mí y por hacerme sentir que he tenido al mejor padre que podía tener.
  • Gracias por quererme, gracias por hacerme feliz.

Por éstas y otras tantas cosas que seguro has hecho sin que yo llegara a saberlas,… ¡¡GRACIAS PAPÁ!!

Descansa en paz y disfruta de la Gloria del Padre! TE QUIERO!

Anuncios

Soy hijo amado de Dios

«No es una identidad fácil de reivindicar, porque para ser amados nuestra sociedad nos obliga a tener éxito, popularidad o poder. Pero Dios no necesita nuestro éxito, nuestra popularidad ni nuestro poder para amarnos. Una vez discernimos nuestra identidad y aceptamos el amor incondicional de Dios, somos libres de vivir en el mundo sin que el mundo nos posea. Podemos perdonar a quienes nos hacen daño o nos decepcionan, sin permitir que la amargura, la envidia o el resentimiento penetren en nuestro corazón. El fruto más hermoso de la reivindicación de nuestra condición de seres amados es una alegría que nos permite compartir el amor incondicional de Dios. Por extraño que pueda parecer, podemos ser como Dios los demás.

Desde el momento en que afirmamos la verdad de ser los hijos amados, nos topamos con la llamada a ser quienes somos. ¡Ser los amados, recordar quiénes somos, es la mayor bendición de nuestra vida!…»

Henri J. M. Nouwen, El discernimiento: cómo leer los signos de la vida diaria, Sal Terrae, 20142, p.194.

Hace unos días compartía en mis RRSS este fragmento de mi libro de cabecera (o de viaje), del que destaqué una frase (marcada en negrita), que bien podría valer como resumen a la aventura que he vivido recientemente entre Sevilla, Málaga y Melilla, autorregalo por mi cumpleaños y por los dos meses trabajados este verano.

De pequeño podía utilizar a mi familia (hijo/hermano de), el curso/centro, la procedencia (Cádiz) como seudoapellido, luego incluso la pertenencia (de JMV, de la Parroquia), pero cuando comencé mi andadura en la Congregación de la Misión, lo más común era presentarme como Israel, Misionero Paúl, pero desde que continué mi camino fuera de ella me detenía después de mi nombre y me cuestionaba cómo seguir, cómo completar mi presentación. Una amiga, con quien lo comenté, me dijo: «Eres Isra, hagas lo que hagas,… ¡gracias a Dios somos inclasificables», esto no detuvo mi búsqueda de identidad, pero sí me hizo dejar a un lado otras direcciones y enfocar mi búsqueda hacia el origen de todo: Dios. Como Él se las apaña siempre para hablarnos, cogí mi libro, fui a su índice y allí estaba esperándome el capítulo 9: “Recuerda quién eres: discernir la identidad”, increíble…

Desde que leí ese capítulo, al que pertenece nuestro fragmento inicial, recordé mis propias palabras ante la pregunta “¿cuál es tu vocación ahora?”: Ser y sentirme hijo de Dios, expresadas por el autor del libro como “hijo amado de Dios”, así pues, aunque no lo verbalice, cada vez que me presento, soy Israel, hijo amado de Dios.

Y ¿a qué viene todo esto?, pues a que gracias al discernimiento de mi identidad y aceptar el amor incondicional de Dios, soy libre, y desde esa libertad soy capaz de amar incondicionalmente a los demás y sentir en los demás el amor de Dios que me entrega en cada encuentro que tengo.

Mi viaje tenía muchas razones para realizarse, pero la fecha del cuál vino a raíz de un compromiso ya fechado, una boda en Sevilla el 15 de agosto. En torno a él fueron uniéndose, una a una, las escalas que me harían encontrarme conmigo mismo y con Dios en los demás. Dios me avisó antes de que este viaje comenzara a nacer, cuando sólo tenía clara la fecha de la boda, incluso antes de decidir si viajaría el mismo día sin pernoctar en Sevilla, cuando alguien me ofrecía su casa para dormir, razón por la que el viaje a Sevilla ya contaría con dos noches y casi tres días.

Esta tendencia provocó que el viaje comenzara a crecer casi de forma autónoma, un viaje pendiente a Melilla, una escala prometida en Málaga, una invitación previa en Sevilla… Mi viaje de un solo día, se había convertido en uno de diez casi sin darme cuenta, y todo el viaje estaría marcado por la acogida y la incondicionalidad, sin pedirlo tendría dónde reposar mi cabeza, los niveles de confianza con cada una de las personas que me abrieron las puertas de su casa iban casi de un extremo a otro, desde quien apenas comienzo a conocer hasta quien hace años que está conectado a mi corazón, a mi vida. Todos ellos, incluso quienes compartían su techo, me acogían como a un hermano, como a un hijo, así me sentí al menos.

huganatomy

Anatomía de un abrazo (The anatomy of the hug, Luna Lu)

Los detalles de mi viaje los guardo en mi corazón, aquí sería demasiado largo y, sobre todo, complicado de expresar con palabras. Dios los conoce todos, y le doy gracias por ellos:

#GraciasSeñor por todas las veces que has tocado mi corazón
#GraciasSeñor por los corazones que he podido tocar
#GraciasSeñor por los corazones que he tocado por primera vez
#GraciasSeñor por las risas
#GraciasSeñor por las mesas compartidas
#GraciasSeñor por cada paso, por cada kilómetro
#GraciasSeñor por cada acorde
#GraciasSeñor por dejarme ser instrumento tuyo
#GraciasSeñor…